Juan-Luis
Pintos
La nueva plausibilidad:
La observación de segundo orden en Niklas Luhmann
Santiago de
Compostela
 / Pamplona,
1994

Anterior
Índice
Siguiente


Realidad es solamente aquello que es observado
, Luhmann [1990c]

I
La compleja reorganización de los conocimientos en que han confluido las diferentes ciencias en la última década está obligando a los investigadores de ámbitos previamente definidos muy estrictamente a dudar de las supuestas fronteras de sus saberes . Las disciplinariedades fijadas por las tradiciones científicas de este siglo están perdiendo su sentido de territorialidad exclusiva para adquirir uno nuevo de autoimplicación plural en la resolución de problemas complejos. En el ámbito específico de las anteriormente denominadas ciencias sociales (sometidas a retos insostenibles en la actual situación por campos tales como la biología, la genética o la informática), se vienen planteando cuestiones que afectan no a uno u otro método de investigación o teoría de mayor o menor alcance sino al conjunto del conocimiento que se produce (o se construye) con tales instrumentos.

No basta con definir la sociología como ciencia reflexiva (¿cuál de ellas deja hoy de serlo?), no es suficiente con los esfuerzos por redefinir los lugares en los que clasificar, jerarquizar y relacionar las cosas denominadas hechos sociales , ni tampoco nos resuelve la situación el volver una vez más (!) sobre la modernidad, sus orígenes, características, límites y transformaciones. Es un momento decisivo en el desarrollo de nuestras ciencias (me refiero a las sociales , pero no sólo a ellas) en el que la alternativa que se abre para nuestro futuro pasa por una primera respuesta a la distinción global de autonomía / heteronomía. Si damos por supuesto que en conocimiento científico se trata, inicialmente, de controlar el azar para establecer una norma , tenemos que reconocer que tal función está asimétricamente distribuida en las sociedades históricas conocidas: la minoría dominante se atribuye a sí misma el azar (no se somete a ningún control exterior) y trata de implantar la norma (establecer de antemano una previsión) sobre las mayorías dominadas. El conocimiento, los diferentes tipos de conocimiento existen socialmente a través de una distribución asimétrica que, al volverse reflexiva deviene instrumental.

La sociología tendría que pensarse a sí misma en ese contexto y examinar las perspectivas y los procesos (o procedimientos) a través de los cuales establece sus propios resultados como constructores de realidad o como definidores de realidades múltiples. Es en ese preciso momento en el que se nos ofrece el pensamiento de Niklas Luhmann como una ayuda inapreciable.

Se pregunta Luhmann acerca de la garantía de que un conocimiento, y en particular un conocimiento científico, pueda mantener contacto con la realidad. La observación como procedimiento trata de producir conocimiento, por tanto de establecer una conexión válida con aquello a lo que llamamos realidad [1]. Pues bien, Luhmann responde: esa garantía no se deposita en los sistemas psíquicos (léase, personas ), sino en los sistemas sociales; y añade en nota: Este planteamiento nos separa de las teorías transcendentales, cuya técnica consistía en descubrir en la conciencia de los sistemas psíquicos la certeza de un conocimiento trascendentalmente válido, ya fuera bajo la forma de reglas, ya bajo la forma de certezas objetivas inmediatamente fenomenológicas (Luhmann, [1984], 655 / 479) [2].

Las discusiones filosóficas en torno a este punto no son ociosas y la prueba de ello la podemos encontrar a lo largo de dos siglos de historia de la sociología atravesados por este problema de fondo, formulado desde perspectivas distintas y en ámbitos muy diferentes. Mientras que las corrientes hegelianas de izquierdas han instaurado la distinción entre idealismo y materialismo , las corrientes más analíticas y empiristas han propugnado un modelo único de conocimiento científico, el del positivismo , arrojando al infierno de la ideología a todos aquellos que no compartían su fe. Se renueva hoy la polémica que tiene como objetivo central al constructivismo [3], hacia el que van confluyendo las teorías y los métodos que critican o rechazan los planteamientos positivistas.

La posición de Luhmann asume la observación, bajo determinadas circunstancias, como el procedimiento más fiable de acceso a la realidad . Pero la observación nunca puede ser exterior al sistema. La Modernidad (o la Ilustración) supone la no operatividad de un observador divino (independientemente de la cuestión de su existencia) como garantía epistemológica de la posibilidad del conocimiento intramundano [4].

Partamos de la definición más sintética de observación:

Observar es, como repetimos siempre, generar una diferencia con la ayuda de una distinción, que no deja fuera con ello nada distinguible. En el medio verdad el sistema comunicativo sociedad constituye el mundo como una totalidad, que incluye todo  lo que es observable y hasta el observador mismo. Con ese objetivo se establece en el mundo un sistema observador que se observa a sí mismo, que tiene disponibilidad sobre el valor reflexivo de la falsedad (y tiene disponibilidad también sobre lo observable, lo empírico y lo fáctico, evidentemente) y de ese modo puede marcar algo cuyo correlato no puede ser atribuido al mundo. El refinamiento de esta distinción verdadero/falso consiste precisamente en que es utilizable operativamente, por tanto que funciona empíricamente (lingüísticamente) en el mundo, pero que al mismo tiempo, en cuanto distinción, no se proyecta sobre el mundo. La distinción no presupone ningún mundo correlativo para la falsedad. El mundo excluye e incluye la falsedad, y esto es también válido en el uso de los códigos sobre sí mismos, en la investigación de la verdad y también en la observación de la propia paradoja.

Pues el observar no es otra cosa que un señalar diferenciante [5]

Los componentes fundamentales de la operación son tres: distinción de la diferencia, construcción de la marca (de un lado de la diferencia) como posición, y establecimiento de la unidad inseparable de marca y diferencia [6].

En uno de sus últimos trabajos sobre la cuestión de la posibilidad de observación de las estructuras latentes [7] cita Luhmann una frase de von Foester que desde su oscuridad paradójica nos puede iluminar las explicaciones que tratamos de dar. La frase es la siguiente:

no se puede ver, que no se ve lo que no se ve [8].

No se puede entender esta afirmación si partimos de una supuesta unidad de un sujeto cognoscente que se sitúa frente a un objeto, pues el sujeto o ve o no ve, puede ver o no puede ver. Lo mismo sucedería si colocamos a una serie de sujetos que contemplan el mismo mundo (nivel de la intersubjetividad ).

Pero podríamos comenzar a entenderla si hacemos caso del slogan: Draw a distinction de Heinz von Foester. Observar se convierte entonces en la elaboración de una distinción, una operación con una estructura bastante compleja. Una distinción tiene siempre dos partes, consiste propiamente en una frontera que hace posible diferenciar ambas partes y pasar de una a otra. El sentido que tiene la separación de ambas partes y su marcaje por la forma de la distinción, es obligar al observador a salir de una parte de lo distinguido (y no de la otra). Se tiene que indicar lo que será observado; hay que dar una referencia . Con ello damos también una indicación que se mantiene oculta, que hay otra parte de la cual, al menos provisionalmente, no hablamos.

La observación sería una operación que utiliza una distinción para marcar una parte y no la otra. Una operación, por tanto, con dos componentes: la distinción y la indicación de la marca, que no pueden ser fusionadas ni separadas. Ello nos lleva a preguntarnos por la distinción misma que no pertenece ni a uno ni al otro lado y queda, con ello fuera de la posibilidad de observación, inobservable, pues no puede ser marcada ni en uno ni en otro lado. Por eso la distinción es el punto ciego , que en cada observación se presupone como la condición de su posibilidad: el observador es lo no-observable [9].

II
De ahí la necesidad de una observación de segundo orden para poder establecer un procedimiento científico de construcción de la realidad social. Se produce una observación de segundo orden cuando se observa a un observador en cuanto observador. En cuanto observador significa: con respecto al modo y manera como observa; es decir, en relación a la distinción que utiliza para marcar un lado y no otro.

Pero podemos apreciar algunas dificultades en estos planteamientos. Por ejemplo, la de que la operación básica de la observación garantiza a sí misma su propia realidad; no adquiere su realidad de aquello que observa, ni tampoco, en la observación de segundo orden, del observador al que observa. No depende del consenso, sino que tiene el mismo valor de realidad cuando provoca el disenso. Le basta el ser realizada fácticamente [10]. Tiene que tener éxito como operación, pero ¿cómo es esto posible?

Una secuencia organizada, anticipatoria y recurrente, de operaciones tiene que observarse como sistema, distinguirse por tanto de un entorno operativo inaccesible. Tiene que poder observarse la secuencia de operaciones como señalamiento de fronteras, como localización de los pertenecientes y como destierro de los extraños. Se tiene que poder observarse a sí mismo como sistema operativo (lo que no tiene que significar, sistema observador). Se tiene que poder distinguir entre la autorreferencia y la referencia exterior. Lo propio de sus propiedades, eso es el sistema. El sistema como frontera, como forma con dos lados, como distinción entre sistema y entorno. Con ello se clarifica lo que viene a significar observar a un observador. Es decir: observar un sistema que realiza por su parte operaciones de observación. (Luhmann, [1991a], 238-242)

Con ello Luhmann se integra en un programa constructivista , aunque se integración mantenga su propio toque de ironía reflejada en el título de uno de sus últimos artículos: El programa cognitivo del constructivismo y la persistentemente desconocida realidad (Luhmann, [1990b]). Por otro lado, propugna para el llamado constructivismo radical la formulación de constructivismo operativo. Y lo justifica del siguiente modo: Pues la diferencia con el idealismo subjetivo consiste apenas en el grado de radicalidad, cuanto más en que la referencia al sujeto es sustituida por la referencia a un sistema autorreferencial, empíricamente observable y operativamente clausurado (Luhmann, [1991b], 73).

Para Luhmann una sociedad que diferencia sus principales componentes en correspondencia con funciones específicas es una sociedad que necesita de acrecentar los rendimientos del conocimiento pues está sometida a un alto grado de improbabilidad (o de inverosimilitud). El estado actual de las ciencias cognitivas no permite dar un fundamento sólido a las certezas, y concluye:

No sería quizás la última ni la menos importante función de la teoría del conocimiento constructivista el hacer caer en la cuenta de modo irritante a la sociedad de qué es lo que consigue cuando produce ciencia (Luhmann, [1990b], 58).

Esta advertencia parece muy apropiada a la situación en que nos encontramos, precisamente por su elevada ambivalencia. Por una parte, se trata de generalizar el parámetro (quizás mejor, el procedimiento) de la observación, y más aún el de la observación de segundo orden como una práctica espontanea de la sociedad: Nuestros análisis se mueven en un nivel de observación de segundo orden y confirman al mismo tiempo que la sociedad practica ya tal observación de la observación. (...) Sólo se habla de riesgo cuando se presupone que alguien, el que percibe un riesgo y en caso necesario se aventura a asumirlo, realiza una distinción, a saber: la distinción entre sucesos buenos y malos, ventajas e inconvenientes, ganancias y pérdidas, así como la distinción entre la probabilidad o improbabilidad de su empresa [11]. Por otra parte, se trataría de recuperar una concepción fuerte de ciencia que saliera al paso de una trivialización de este tipo de conocimiento y de práctica, extendida ampliamente a través de su identificación con las técnicas en cuanto habilidades no reflexivas y en el peor de los casos con los automatismos tecnológicos entendidos como nueva magia.

Pero volvamos a un problema planteado en el apartado anterior y dejado allí sin respuesta. Me refiero al asunto del punto ciego ('blinden Fleck'), como condición de posibilidad de la observación. En este punto se concentrarían la mayoría de las reservas críticas al planteamiento sociocibernético: ¿genera la observación de segundo orden una nueva opacidad ? ¿qué sucede con el cierre (o clausura) operativo del sistema? ¿cómo explicar un funcionamiento alternativo de los mecanismo sistémicos?

El mismo Luhmann es consciente de esta problemática y la desarrolla en sus últimas obras [12]. Posteriormente volveremos sobre ello.

III
En respuesta a las críticas expresadas por Habermas en El discurso filosófico de la modernidad (Habermas, [1985], 434/453), plantea Luhmann como contrarréplica la trivialización del discurso habermasiano ( una especie de cibernética de tercer orden ), porque la descripción de la descripción de descripciones (alude a las reflexiones de Habermas sobre lo que Hegel dice de Kant, o lo que Heidegger dice de Nietzsche, etc.) alcanza una considerable exactitud a través de esa simplificación, pero también al mismo tiempo genera una distancia apenas insalvable de las operaciones sociales reales, que son glorificadas, a través de una luz indirecta, como mundo de la vida (Luhmann, [1986], 60 nota). Porque Luhmann es muy consciente de los condicionantes estructurales de toda operación y de toda observación. Por ello se hace relevante la observación de segundo orden, ya que en ella se hace posible el analizar y comparar dichos condicionantes y limitaciones.

De ellos, los más importantes para romper la barrera de la clausura sistémica y entrar en los procesos de comunicación social son la codificación y la programación, a los que vamos a dedicar brevemente nuestra atención.

Desde la posición de la cibernética de segundo orden toda codificación binaria tiene la función de liberar al sistema, que opera bajo ese código, de tautologías y paradojas. La unidad que sería insoportable bajo la forma de una tautología (por ejemplo: el derecho es derecho [13]) o en forma de una paradoja (no se tiene derecho a mantener su derecho [>14]), se sustituye por una diferencia (en el ejemplo: la diferencia de conforme a derecho y contrario a derecho [15]). Entonces puede el sistema orientar sus operaciones hacia esa diferencia, puede oscilar dentro de esa diferencia, puede desarrollar programas que regulen la subordinación de las operaciones a la posición y contraposición del código, sin plantear el problema de la unidad del código (Luhmann, [1986], 76-77).

Algunas de las principales características de los códigos binarios serían las siguientes:

  1. Son construcciones totalizadoras, construcciones de mundo con exigencias de universalidad y sin limitación ontológica. Todo lo que está ausente de su ámbito de relevancia se subordinará a uno u otro valor por la exclusión de una tercera posibilidad;
  2. La totalización como relación a todo lo que en el código puede ser tratado como información implica una contingencia sin excepciones de todos los fenómenos;
  3. Los códigos abstracciones hipotéticas [16], pues sólo son válidos para un determinado uso en el ámbito de la comunicación no escogido por ellos;
  4. Los códigos desparadojizan;
  5. El codificar utiliza y perfecciona una antigua intuición: Contrariorum est eadem disciplina . La diferencia integra;
  6. La codificación binaria tiene que renunciar a que el valor que orienta el código (verdad, justicia, propiedad, etc.) sirva al mismo tiempo como criterio de selección;
  7. La diferencia entre código y criterio para la corrección de las operaciones (o entre codificación y programación) posibilita una combinación de clausura y apertura en el mismo sistema. (Luhmann, [1986], 78-83)

En el análisis de las estructuras de un sistema hay que distinguir entre dos niveles: el nivel de la codificación y el nivel en el que se fijan (y en su  caso cambian) las condiciones de realización correcta de operaciones. Los valores del código no son criterio, la verdad misma por ejemplo no es criterio de verdad. Los criterios aluden (según una antigua tradición de conceptos como Canon, Criterion, Regula) a una codificación binaria pero no son uno de los polos de ese código. Por eso se establece la distinción entre codificación y programación. En el nivel de la codificación el sistema se va diferenciando funcionalmente, se establece como sistema cerrado a través del tercio excluso . En el nivel del programa se establecen las condiciones para la correcta selección de las operaciones, se posibilita la concretización (u operacionalización ) de las exigencias planteadas al sistema, se hace también posible el cambio de las estructuras del sistema sin la pérdida de su identidad, y se puede organizar un cierto ámbito de capacitación y aprendizaje. Por todo ello se establece la posibilidad real de funcionamiento alternativo del sistema como abierto y cerrado.

Volviendo a retomar la cuestión tal como se planteaba al final del párrafo II, tendríamos ya una primera respuesta al problema, confirmada en las páginas de la última obra de Luhmann:

El código conforme a derecho / contrario a derecho sólo puede ser aplicado en el nivel de la observación de segundo orden, sólo a través de la observación del observador. (...) Posibilita la clausura del sistema a través de la reformulación de su unidad como diferencia. (...) El cierre operativo del sistema jurídico en la sociedad se realiza sólo en el nivel del segundo orden y sólo a través de un esquematismo, que sólo se puede aplicar en ese nivel [17] (Luhmann, [1993], pp. 70-71)

Tendremos, entonces, que volver sobre nuestro pasos y completar lo que apuntábamos anteriormente sobre las posiciones constructivistas de Luhmann y proponer una lectura creativa de las mismas.

IV
El paso del horizonte de comprensión ontológica de los discursos a un horizonte de cibernética de segundo orden arrastra una doble tarea teórica. En primer lugar, no podemos perder de vista las tendencias propias de la inercia intelectual a recaer en planteamientos ontológicos: en época de incertidumbres epistemológicas y morales, éste tradición de pensamiento resulta altamente atractiva por el simulacro de fundamentación, firmeza y solidez que revisten aún su imaginario. En términos sartrianos representarían la permanente tentación que la facticidad del en-sí implica para el impredecible para-sí . En términos de diferentes escuelas sociológicas se traduciría en la inevitabilidad de lo institucional, de lo establecido, del sometimiento a normas del movimiento, de la comunidad, de la libre decisión de los individuos. En términos teológicos se podría expresar con los lemas: Ecclesia semper reformanda , Ite ad fontes , la vuelta a los orígenes , etc.

Pero junto a esa tarea (de alguna manera negativa y preventiva) se plantea otra abiertamente positiva y doblemente constructiva : la de generar una nueva plausibilidad. Veamos lo que nos dice Luhmann:

Hay que constatar que en este caso de lo que se trata es de que sólo tenemos la posibilidad de atenernos a la realización operativa de observaciones, es decir: observar al observador en relación con cuáles sean las distinciones que utiliza y qué parte de la distinción marca, para colocar ['anzusetzen'] allí (y no en la otra parte) las demás operaciones. Aquello, que se construirá como realidad, está últimamente garantizado sólo a través de la observabilidad de observaciones. Esta es una garantía fuerte, puesto que también las observaciones son sólo observaciones en cuanto se realizan como operaciones y no son nada cuando no se realizan. La modernidad específica de esta observación de segundo orden consiste sólo en que ya no tiene que contentarse ['angewiesen auf'] con un mundo común, ya no está ontológicamente predispuesta, sino que, aunque no primariamente, también persigue la cuestión de qué es lo que un observador puede ver con sus distinciones y qué es lo que no puede ver [18] Nos encontramos en el terreno de la sospecha, de la novela, de la crítica de la ideología, de la psicoterapia. Y nos encontramos con ello, fuera de esos casos probadamente específicos, en el terreno de aquellos mecanismos con los que la sociedad moderna experimenta formas que puedan probar su eficacia bajo esas condiciones (Luhmann, [1992], pp. 43-46.)

Luhmann establece la plausibilidad de la posición constructivista no tanto en la paradoja, como nos inclinaría a pensar una primera lectura, cuanto en la posibilidad de realización. Pensemos que el debilitamiento posmoderno de la actividad científica proviene principalmente de la dificultad insuperable del acceso del no experto a las actividades del experto; lo que desemboca en una transformación de la racionalidad en credibilidad. Con la consecuencia de igualar entonces, epistemológicamente, lo mítico, lo religioso y lo expresivo con lo científico.

Pero lo que más me interesa ahora de ese texto luhmanniano es lo que se presenta como más oscuro: la referencia a unos mecanismo sociales con los que la sociedad moderna experimenta formas que pueden probar su eficacia bajo esas condiciones . Un poco más adelante sigue diciendo Luhmann:

¿Qué formas podrían ser éstas? Aun cuando la autodescripción de la sociedad sólo se alimentara de una red recursiva de observación de observaciones o de descripción de descripciones habría que esperar que en el ejercicio de esas operaciones resultarán propiedades ['Eigenwerte'], es decir posiciones que se mantuvieran estables y no cambiaran en el sucesivo observar al observador. Estas propiedades ya no son en la sociedad moderna objetos de observación inmediata. No pueden presentarse ya como identidad de cosas, puesto que pueden verse de otra manera por otro observador. Tampoco pueden ya encontrarse en postulados normativos últimos (racionalmente legitimables); pues también la exposición de tales postulados permite siempre la pregunta crítica de otro observador: ¿quién dice eso? ¿a qué intereses sirve? ¿quién los necesita? (...) Ello nos aproxima a la suposición de que las propiedades de la sociedad moderna deberían ser formuladas bajo el modo de la contingencia. (Luhmann, [1992], pp. 46-47)

Aquí está claramente formulada la tesis de la visibilidad/invisibilidad en las sociedades actuales. Las imágenes serían en su multiplicidad y multivocidad la parte visible de esa sociedad. Los imaginarios, en cuanto esquemas de representación [19], en cuanto contingencia de las propiedades en la terminología luhmaniana serían lo invisible. Pero avanzar en esta línea de investigación nos llevaría en este momento demasiado lejos [20]. Baste, a modo de referencia e ilustración posible de la cuestión, concluir con un texto de Luhmann extraído de su investigación sobre el riesgo [21]:

En un mundo, cuyo futuro sólo puede ser descrito en el medio de la probabilidad / improbabilidad, hay actualmente textos (para quién sabe qué lector), ilustraciones ['Verständigungen'] (para quién sabe qué observador), obras de arte (para quién sabe qué contemplador), y prescripciones (para quién sabe qué pacientes) de tal modo que se vuelva disponible para una observación de primer orden la comunicación, la observación de segundo orden. Este desvío a través de la escritura (en el sentido más amplio) ofrece una alternativa a la observación directa del otro observador. Tal observación directa induce a aclararse sobre cómo el otro observador observa cómo él observa. Así elaboran los afectados teorías propias sobre las conductas de riesgo del que toma las decisiones y éste elabora las suyas acerca de las conductas de protesta de los afectados. Con ello se tienen experiencias, y se generan posibilidades para refinar y mejorar tales declaraciones y proveerlas de más complejidad y más ajustadas posibilidades de entendimiento. Pero ello aumenta también la complejidad y opacidad del mundo común y no conduciría seguramente al consenso en el sentido de una concordancia de las situaciones sistémicas.

Por ello es aconsejable cuidar junto con lo claramente diferenciado también la vía del entendimiento, que puede funcionar independientemente, acerca de si y cómo pueden los que participan en ambas partes reconstruir los mundos de su observación. (Luhmann, [1992], p.247).

Notas
[1] Habría que establecer la conexión entre la perspectiva ontológica luhmanniana y la obra madura de Xabier Zubiri. Me refiero a la llamada trilogía de la inteligencia (Inteligencia sentiente, 1980, Inteligencia y logos, 1982, Inteligencia y razón, 1984), y en particular a un texto como el siguiente: Realidad es, ante todo, según venimos diciendo una y otra vez, una formalidad de alteridad de lo aprehendido sentientemente. Y este momento consiste en que lo aprehendido queda en la aprehensión como algo en propio , algo de suyo . Reidad o realidad es formalidad del de suyo (X.Zubiri, Inteligencia sentiente. Inteligencia y realidad, Madrid, Alianza, 3ª ed., 1984, p. 191).

[2] El modo de cita es el habitual. El año entre corchetes se refiere a la edición citada en la bibliografía (que está ordenada según la fecha de la primera edición original); se cita a continuación la página. Cuando existe traducción castellana se cita también la página correspondiente después de una barra.

[3] Ver obras de Gumbrecht & Pfeiffer [1991], Schmidt [1987 y 1992], Watzlawick & Krieg [1991] y von Foester [1985, 1991 y 1993] citadas en la bibliografía.

[4] Recordemos que en las grandes disputas teológicas salmanticenses acerca de la predestinación y el conocimiento de los futuribles, el papel de Dios como observador de la historia humana y sus sucesos era una de las premisas básicas del sistema explicativo de la libertad humana. No muy lejos de esos imaginarios estaban los analíticos que propugnaban, contrafácticamente, la posición de un observador imparcial (!).

[5] Luhmann, Die Wissenschaft der Gesellschaft, Frankfurt, Suhrkamp, [1990a], p.268.

[6] We take as given the idea of distinction and the idea od indication, and that we cannot make an indication without drawing a distinction , escribe George Spencer Brwon, en su obra Laws of Form, [1969], p. 1.

[7] Luhmann, 1991b, Wie lassen sich latente Strukturen beobachten?, en el libro de homenaje a Heinz von Foester P.Watzlawick/P.Krieg (Hrsg.), Das Auge des Betrachters. Beiträge zum Konstruktivismus, München, Piper, 1991, pp.61-74. En esa obra se dan cita pensadores tan significativos como E.Morin, J.-P.Dupuy, H.Maturana, F.Varela además por supuesto del compilador P.Watzlawick.

[8] Ver Luhmann, [1991b], p. 61 en donde se cita el artículo de von Foester Cybernetics of Cybernetics publicado en : K.Krippendorff (Ed.), Communication and Control in Society, New York, 1979, p. 6. Una versión adaptada a las circustancias de esta frase ( Yo veo lo que tú no ves ) la utiliza como título de un artículo en el que aborda la actualidad de la Escuela de Frankfurt (Luhmann, [1990c]

[9] En el artículo citado en la nota anterior, esboza Luhmann unos rasgos históricos del comienzo y las transformaciones de la autodescripción de la sociedad desde las novelas del siglo XVIII (en las que se permite al lector observar cosas que el héroe desconoce) hasta los planteamientos psicoanalíticos, pasando por el mismo Marx ( Con Marx esa técnica de observación [la de las novelas del XVIII] se traslada al análisis de las ciencias sociales . Luhmann, 1990c, 230). Considérese, al menos intuitivamente, si no sería posible una lectura de Das Kapital, con sus distinciones e indicaciones (Capital/trabajo, fuerzas productivas/relaciones de producción, valor de uso/valor de cambio, etc.) desde la perspectiva sociocibernética. Cfr. J.Ibañez, [1991], pp. 165-196 (especialmente pp.184-185).

[10] Luhmann justifica este giro constructivista fundándolo en los escritos que hemos ya citado: Luhmann, 1990a y 1990b. A partir de este giro , Luhmann se va a ocupar más en desarrollar su metodología aplicándola a diversos campos: riesgo, familia, religión, etc.

[11] Luhmann, [1991a], 235.

[12] El mundo de la observación de segundo orden es opaco. Se cae siempre en nuevas distinciones de distinciones, que llevan consigo siempre la otra parte de lo que se piensa o se dice. El mundo inflado de esa manera es una enorme caja negra. (...) (Luhmann [1991a], 245-246). Por otra parte, en la última entrega de su amplio programa de investigación acerca de los sistemas funcionales en la sociedad dedicada al derecho (Das Recht der Gesellschaft) aborda en el capítulo segundo (de casi cien páginas de extensión) la cuestión del cierre operativo (Die operative Geschlossenheit des Rechtssystems).

[13] Traducimos así: Recht is Recht .

[14] Traducción de Man hat nicht das Recht, sein Recht zu behaupten ).

[15] Traducción de Recht und Unrecht .

[16] Traducción de Sofern-Abstraktionen .

[17] (Nota del mismo Luhmann: Lo mismo vale para la ciencia y su código verdadero/falso ).

[18] (Nota de Luhmann: - Como se puede ver fácilmente, esto es un interés autoimplicativo, autológico . Pues también la distinción poder ver/no poder ver es una distinción con la que se excluye que no se pueda ver.[...] )

[19] LEDRUT, Raymond, [1987], Société réelle et société imaginaire , en Cahiers Internationaux de Sociologie, 82 (1987) 41-52. Cfr. tambien J.L.PINTOS, Orden social e imaginarios sociales: una propuesta de investigación) (en prensa); J.L.PINTOS, El imaginario social de la religión (Perspectiva desde Galicia) , en O feito relixioso na Historia de Galicia, Santiago, A.G.H., 1993, pp. 175-199; J.L.PINTOS, Espacios públicos y espacios privados. Sobre los usos políticos del espacio , en Concepcións espaciais e estratexias territoriais na Historia de Galicia, Santiago, Tórculo, 1993, pp.223-239 y J.L.PINTOS, “Los imaginarios sociales de la violencia”, en A.Fidalgo & X.Simal (Eds.), A cultura da violencia, Ourense, LOAS, 1994, pp. 31-43.

[20] Pueden verse las obras citadas en la nota anterior, así como mi participación en la obra colectiva J.Gutierrez & J.M.Delgado (Eds.), Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales, Madrid, Síntesis, 1994, pp. 563-580.

[21] No es de extrañar, en este contexto, que Luhmann dedique una de sus últimas aportaciones (Cfr. Luhmann, [1991c]) al imaginario del demonio.

Referencias Bibliográficas: Luhmann, Niklas
  • [1962], Funktion und Kausalität , en Soziologische Aufklärung 1, Opladen, Westdeutscher V., 1970, pp. 9-30 [hay trad.cast.: Ilustración sociológica y otros ensayos, Buenos Aires, Sur, 1973, pp. 9-47]
  • [1964], Funktionale Methode und Systemtheorie , en Soziologische Aufklärung 1, Opladen, Westdeutscher V., 1970, pp. 31-53 [hay trad.cast.: Ilustración sociológica y otros ensayos, Buenos Aires, Sur, 1973, pp. 48-91]
  • [1968], Zweckbegriff und Systemrationalität, Frankfurt, Suhrkamp, 1973, 390 p. (trad.cast.: Fin y racionalidad de los sistemas, Madrid, Ed.Nacional, 1983, 354 p.).
  • [1971a], Moderne Systemtheorien als Form gesamtgesellschaftlicher Analysen ,en J.HABERMAS / N.LUHMANN, Theorie der Gesellschaft oder Sozialtechnologie - Was leistet die Systemforschung?, Frankfurt, Suhrkamp, 1971, pp. 7-24.
  • [1971b], Sinn als Grundbegriff der Soziologie ,  en J.HABERMAS / N.LUHMANN, Theorie der Gesellschaft oder Sozialtechnologie - Was leistet die Systemforschung?, Frankfurt, Suhrkamp, 1971, pp. 25-100.
  • [1971c], Systemtheoretische Argumentationen. Eine entgegnung auf Jürgen Habermas , en J.HABERMAS / N.LUHMANN, Theorie der Gesellschaft oder Sozialtechnologie - Was leistet die Systemforschung?, Frankfurt, Suhrkamp, 1971, pp. 291-405.
  • [1984], Soziale Systeme. Grundriß einer allgemeinen Theorie, Frankfurt, Suhrkamp, 1984, 675 p. (trad.cast.: Sistemas sociales. Lineamientos para una teoría general, México, Univ.Iberoamericana / Alianza, 1991, 496 p.
  • [1986], Ökologische Kommunikation, Opladen, Westdeutscher V., 3ª ed., 1990, 275 p.
  • [1987], Autopoiesis als soziologischer Begriff , en HAFERKAMP, H. & SCHMID, M. (Hrsg.), Sinn, Kommunikation und soziale Differenzierung. Beiträge4 zu Luhmanns Theorie sozialer Systeme, Frankfurt, Suhrkamp, 1987, pp. 307-324.
  • [1988], Die Wirtschaft der Gesellschaft, Frankfurt, Suhrkamp, 1988, 356 p.
  • [1990a], Die Wissenschaft der Gesellschaft, Frankfurt, Suhrkamp, 1990, 732 p.
  • [1990b], Das Erkenntnisprogramm des Konstruktivismus und die unbekannt bleibende Realität , en Soziologische Aufklärung 5, Opladen, Westdeutscher V., 1990, pp. 31-58.
  • [1990c], Ich sehe was, was Du nicht siehst , en Soziologische Aufklärung 5, Opladen, Westdeutscher V., 1990, pp.228-234.
  • [1990d], Gesellschaftliche Komplexität und öffentliche Meinung , en Soziologische Aufklärung 5, Opladen, Westdeutscher V., 1990, pp.170-182.
  • [1990e], Haltlose Komplexität , en Soziologische Aufklärung 5, Opladen, Westdeutscher V., 1990, pp.59-76.
  • [1991a], Soziologie des Risikos, Berlin, Walter de Gruyter, 1991, 252 p.
  • [1991b], Wie lassen sich latente Strukturen beobachten? , en WATZLAWICK, P. / KRIEG, P. (Hrsg.), Das Auge des Betrachters. Beiträge zum Konstruktivismus, München, Piper, 1991, pp. 61-74
  • [1991c], Sthenographie und Euryalistik , en GUMBRECHT, H.U. & PFEIFFER, K.L. (Hrsg.), [1991], Paradoxien, Dissonanzen, Zusammenbrüche. Situationen offener Epistemologie, Frankfurt : Suhrkamp, 1991, pp. 58-82.
  • [1992], Beobachtungen der Moderne, Opladen, Westdeutscher V., 1992, 220 p.
  • [1993], Das Recht der Gesellschaft, Frankfurt, Suhrkamp, 1993, 598 p.
 Otras referencias bibliográficas
Anterior
Índice
Siguiente
  • BELARDINELLI, Sergio, [1993], Una Sociologia senza qualità. Saggi su Luhmann, Milano : FrancoAngeli, 1993, 142 p.
  • FOERSTER, Heinz von, u.a., [1985], Einführung in den Konstruktivismus, München : Piper, 1992, 187 p.
  • FOERSTER, Heinz von, [1991], Las semillas de la cibernética. Obras escogidas, Barcelona : Gedisa, 1991, 221 p.,
  • FOERSTER, Heinz von, [1993] Wissen und Gewissen. Versuch einer Brücke, Frankfurt : Suhrkamp, 1993, 396 p.,
  • GARCIA BLANCO, José María, [1986], Poder y legitimación en la teoría sociológica de Niklas Luhmann , Madrid, Rev.Internac.Sociología, 44 (1986) 503-525.
  • GIEGEL, Hans-Joachim, [1975], System und Krise. Kritik der Luhmannschen Gesellschaftstheorie, Theorie der Gesellschaft oder Sozialtechnologie. Beiträge zur Habermas-Luhmann-Diskussion, 3, Frankfurt, Suhrkamp, 1975, 193 p.
  • GRAS, Alain, [1990], Quelques mots clés de la sociologie de Niklas Luhmann , Cahiers Internationaux de Sociologie, 89 (1990) 389-398
  • GUMBRECHT, H.U. & PFEIFFER, K.L. (Hg.), [1991], Paradoxien, Dissonanzen, Zusammenbrüche. Situationen offener Epistemologie, Frankfurt: Suhrkamp, 1991, 863 p.
  • HABERMAS, Jürgen, [1982], La lógica de las ciencias sociales, Madrid: Tecnos, 1988, 506 p.
  • HABERMAS, Jürgen, [1985], El discurso filosófico de la modernidad (Doce lecciones), Madrid : Taurus, 1989, 462 p.
  • HABERMAS, Jürgen, [1992], Faktizität und Geltung. Beiträge zur Diskurstheorie des Rechts und des demokratischer Rechtstaats, Frankfurt: Suhrkamp, 1992, 667 p.
  • IBAÑEZ, Jesús, [1985], Del algoritmo al sujeto. Perspectivas de la investigación social, Madrid, Siglo XXI, 1985, 365 p.
  • IBAÑEZ, Jesús (Ed.), [1990], Nuevos avances en la investigación social. La investigación social de segundo orden, Barcelona, Anthropos (Suplementos, nº 22), 1990, 200 p.
  • IBAÑEZ, Jesús, [1991], El regreso del sujeto. La investigación social de segundo orden, Santiago de Chile, Amerindia, 1991, 201 p.
  • IZUZQUIZA, Ignacio, [1990a], La sociedad sin hombres. Niklas Luhmann o la teoría como escándalo, Barcelona : Anthropos, 1990, 350 p.
  • IZUZQUIZA, Ignacio, [1990b], Niklas Luhmann ou la société sans hommes , Cahiers Internationaux de Sociologie, 89 (1990) 377-387
  • MACIEJEWSKI, Franz (Hrsg.), [1973], Theorie der Gesellschaft oder Sozialtechnologie. Beiträge zur Habermas-Luhmann-Diskussion, 1, Frankfurt, Suhrkamp, 1975, 211 p.
  • MACIEJEWSKI, Franz (Hrsg.), [1974], Theorie der Gesellschaft oder Sozialtechnologie. Beiträge zur Habermas-Luhmann-Diskussion, 2, Frankfurt, Suhrkamp, 1974, 236 p.
  • MARRAMAO, Giacomo, [1986], Razón, poder, complejidad: los desarrollos de la teoría social de Weber a Luhmann , en J.LABASTIDA (Coord.), Los nuevos procesos sociales y la teoría política contemporánea (Seminario de Oaxaca), México, Siglo XXI, 1986, pp.325-344
  • PINTOS, Juan-Luis, [1994], Sociocibernética: marco sistémico y esquema conceptual , en J.GUTIERREZ & J.M.DELGADO (Eds.), Métodos y técnicas cualitativas de investigación social, Madrid, Síntesis, 1994.
  • RODRIGUEZ IBAÑEZ, José E., [1989], La perspectiva sociológica. Historia, teoría y método, Madrid : Taurus, 1989, 302 p.
  • SCHMIDT, Siegfried J. (Hg.), [1987], Der Diskurs des Radikalen Konstruktivismus, Frankfurt : Suhrkamp, 1987, 476 p.
  • SCHMIDT, Siegfried J. (Hg.), [1992], Kognition und Gesellschaft. Der Diskurs des Radikalen Konstruktivismus 2, Frankfurt : Suhrkamp, 1992, 456 p.
  • SPENCER-BROWN, G., [1969], Laws of Form, New York, E.P.Dutton, 1979, 143 p.
  • WATZLAWICK, Paul & KRIEG, Peter (Hrsg.), [1991], Das Auge des Betrachters. Beiträge zum Konstruktivismus. Festschrift für H.von Foester, München : Piper, 1991, 278 p. (hay trad.cast.: Barcelona, Gedisa, 1994)