La teoría ilustrada del conocimiento, bajo el supuesto del
"monoteísmo ontológico" (realidad única), establecía una
continuidad entre el sujeto y el objeto, entre la causa y el efecto, entre
el conocimiento y la ignorancia. Esto creaba un ámbito isomórfico en la
definición de realidad. Este escrito parte de la reflexión crítica que
sustituye el principio de la identidad, generador de isomorfismos, por el
de la diferencia. Esto nos sitúa en una perspectiva constructivista
que asume la operatividad de la teoría social como mecanismo de
comunicación en los sistemas sociales, que integra el tiempo como la
variable fundamental de las descripciones de las sociedades y que realiza
una sustitución epistemológica compleja del principio de identidad y
unicidad por el de diferencia, la pluralidad y la recursividad.
La construcción de realidad por los mecanismos de los imaginarios
sociales parte de la distinción entre relevancias y opacidades.
¿De dónde surge esta distinción? Proviene precisamente del programa
teórico constructivista. Se trata de convertir lo que se nos presenta
como evidencia en algo observable y de ahí contingente. Establecemos, por
tanto, las diferencias entre los programas teóricos de tipo exclusivo,
aquellos que definen la realidad como única, y programas teóricos
inclusivos, aquellos que permiten la definición de más de una realidad.
Este programa de construcción de realidad parte de la necesidad que
tienen los sistemas funcionalmente diferenciados de autodescribirse y de
referirse a los ámbitos propios de la comunicación sistémica como
"realidades". El código que se utiliza para semejante
operación es el de la distinción de relevancias y opacidades. Lo
prioritario es definir la diferencia como base de construcción de la
realidad, de ahí que los sistemas se autodescriban con unas funciones que
responden a necesidades específicas de los individuos que se sitúan en
el entorno del sistema. El sistema sólo puede referirse a sí mismo y por
lo tanto operar mediante la comunicación si incluye la referencia
al entorno, a los individuos, a través de la forma "persona".
Este programa constructivista sistémico opera en el medio de la
comunicación. No hay realidades fuera de ese ámbito. Por ello su
concepto central es el de los Imaginarios Sociales como la forma que
construye la realidad a través de la unidad de la diferencia entre
relevancias y opacidades.
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